México y status quo post-carrete
Ayer fuimos a México a almorzar. Es realmente cerca, sólo 25 minutos en auto desde la universidad. Uno deja el auto estacionado y entra caminando. No hay ningún chequeo, documentos que mostrar o sensor. Simplemente unas puertas giratorias para hacerlo más ordenado, y tal vez para mantener un conteo. La diferencia se nota de inmediato. Tijuana no es muy grandioso que digamos, pero los tacos y la cerveza es barata, así que eso es lo que comimos. En la foto, mientras esperamos los tacos. De izquierda a derecha: Ann (Holanda), Khan (americano gringo de origen tailandés), Sebastián (chileno) y Kayla (gringa).
Después de los aperitivos (eran chicos los tacos, pero buenos) nos fuimos a caminar por el centro. Tal vez Seba y yo pasamos piola, pero yo andaba con la cámara, y los gringos se notan a la distancia, así que cada cinco pasos había un tipo ofreciéndonos chalecos, artesanías, comida y qué se yo. Cinco turistas caminando es como cinco símbolos de dólar esperando para ser repartidos. El clímax de esta algarabía llegó cuando uno de los comerciantes apuntó con sus brazos hacia su local (como todos los demás), pero en vez de un “señorita, what you wanna buy?” se mandó un “bla bla bla bla bla bla” totalmente inexpresivo, irónico y resignado, asumiendo que seguiríamos caminando. Y eso hicimos, pero muertos de la risa.
Luego cambiamos de dirección en busca del mercado, que Seba ya conocía. Los ofrecimientos seguían, por cierto, y en un momento en el que yo iba conversando con Kayla detrás del resto, uno de los tipos nos gritó “everything for you, the honeymooners!”, que vendría siendo algo así como “todo para ustedes, los lunamieleros”. Encontramos el mercado, y ahí tuvimos que sobrevivir al mismo griterío, pero más físico. Las meseras literalmente intentan arrastrarte a su local. Nos sentamos en uno cualquiera y todos pidieron tamales (humitas), mientras que yo pedí carne asada, que venía con arroz, porotos y lechuga. Craso error. Lechuga implica agua de regadío, que definitivamente es diferente a la de USA o de Chile. De vuelta en La Jolla comenzó a dolerme la cabeza y estaba bastante mareado y sudoroso (por no decir caliente), pese al poco de frío y la lluvia que comenzaba a caer. Fuera de eso, el almuerzo estuvo bueno y barato, y mientras volvíamos a la frontera pasamos por una licorería al azar y compramos un par de tragos a modo de preparación para la noche.
De la noche no contaré mucho. Por suerte se me pasó el dolor de cabeza gracias a un ibuprofeno, dos litros de agua y una buena ducha. Lo que quería contar es que, gracias a la ubicación privilegiada de nuestro departamento (ver foto) somos uno de los lugares “solicitados” -literalmente- para las fiestas. En realidad en la foto no se nota mucho, pero créanme que nuestro departamento tiene varias ventajas. Por ejemplo, cuando cerramos las ventanas no se puede escuchar la música desde la calle, así que somos a prueba de sonido. ¿Ven la escalera en la derecha? Nuestra salida de emergencia está de ese lado, lo cual es ideal para la hipotética situación de policías intentando romper la fiesta, en cuyo caso los menores de 21 deben escapar sigilosamente por la puerta trasera, y así todos seríamos felices porque no estaríamos rompiendo ninguna regla :-) Aparte de eso, hoy en la mañana desperté, me duché, y cuando bajé encontré una tipa durmiendo en el sofá, y como siempre, la puerta de uno de nuestros armarios fue removida y usada para el correspondiente Beer pong.
Moraleja del día de hoy:
- La gente se bebe todo, así que nunca más dejo mi Gatorade de dos litros en el refrigerador durante un carrete.
La Academia
Ya les he contado suficientes anécdotas (como haberme encontrado en la calle con una alemana), así que es tiempo de contarles sobre el motivo principal (?) de mi venida: lo académico. Ya sé que algunos de ustedes están esperando que lo diga, así que lo diré: los ramos son más fáciles que la cresta en Chile. ¿Por qué? Vamos al detalle.
Estoy tomando dos ramos de matemáticas y uno de computación. En uno de los ramos de matemáticas el profe es como chino, y se esfuerza pero aunque se esfuerce el tema es fome igual. En otro de los ramos el profe es australiano, tiene un acento muy divertido, nos manda correos que empiezan con G’day all y además parece que es DJ. Hizo su doctorado en Princeton bajo la supervisión de Andrew Wiles (un matemático famoso, para los que no están al tanto), y la primera clase explicó que él era el profe, aunque pareciera ser muy joven para eso. En el curso de computación el profe es Victor Vianu, rumano, que es famoso en el área principalmente por un libro.
Tengo una pequeña teoría que explicaría el nivel de los cursos, al menos en matemáticas. La universidad acá funciona con majors y minors, tú sólo entras a la universidad y te armas un major con los ramos que tomas. Así, es común encontrar gente que está haciendo un minor en matemáticas, pero que su major es en alguna otra área, y que no tienen más preparación que uno o dos cursos de cálculo. Esto implica que las primeras clases se hacen lentas entre todos los repasos, y en general las demostraciones complicadas se esbozan, quedando siempre la opción de estudiarla aparte (para el estudiante interesado). La parte más lamentable (dependiendo de los gustos) es que se trabaja más con ejemplos de numeritos que con real abstracción. Bueno, qué más da. Así tengo tiempo para hacer hartas otras cosas. He tenido una sola prueba, y fue para la casa. La hice en LaTeX y saqué 50 de 50.
Aparte de tomar cursos, contacté a Vianu antes de venir acá, para estudiar algún tema con él. Debo mencionar que dijo que estaría “feliz de tener a un alumno de Marcelo Arenas aquí”. He estado leyendo el libro (el de Alicia) y voy a medio capítulo 4. La idea es llegar al 7 y con eso en la mochila decidir algún tópico específico para profundizar. La lectura no es tan simple, pero me ayuda la preparación que he tenido con los cursos de Marcelo y un poco de experiencia programando SQL para hacer páginas web. Lo que no me ayuda es la falta de ritmo para estudiar, pero eso es harina de otro costal.
Encuesta: ¿Qué está haciendo Geo?
Les presento a Geo Méndez, uno de mis compañeros de departamento. Nacido en Estados Unidos, sus padres son de El Salvador. Por aquí la gente lo conoce y es bueno tenerlo cerca porque trae compañeras para practicar sus clases de salsa.
¿Qué está haciendo Geo? Echen a volar la imaginación.
Pista: segundos antes Geo fue visto admirando nuestro corazón de Vegas escort cards.
La vida acá
Llevo casi 26 días en Estados Unidos, como alumno de intercambio de la Universidad de California San Diego. Vivo en uno de los alojamientos que hay dentro del campus, lo cual tiene muchas ventajas. De partida, hay muchos otros estudiantes cerca, por lo que es re fácil armar carretes reuniones sociales de fines de semana. Bueno, no sé si tanto. Al menos yo estoy en I-House, que según mis compañeros es el único lugar donde hacen esas cosas, porque en los otros edificios pasan estudiando (y jugando PlayStation o computador). Además por aquí viven muchos estudiantes de intercambio, que por algún motivo tienen fama de venir principalmente a pasarlo bien. No como yo, que durante el carrete del viernes en la noche me quedé estudiando en mi pieza y me dormí temprano después de tomarme la leche tibia en vez de bajar a beber alcohol y conocer gente.
Otra ventaja es que si uno tiene una clase corta en la mañana, puede levantarse justo a tiempo para ir, y luego volver a desayunar o a seguir durmiendo. El campus es grande, y para llegar a algunas salas uno puede tardar quince minutos caminando, pero todavía eso es preferible a tomar una micro o el metro. Además hay locales de comida abiertos hasta las 9 de la noche, uno hasta la 1 de la madrugada que tiene los burritos más famosos del campus, y el Burger King que es 24/7. Sí, comer chatarra es más barato y más accesible que comer sano por acá. Otro día cuento sobre las clases, son las 3:40 de la mañana y quiero dormir.
Por cierto, tengo la idea de crear un álbum con fotos de la gente que he ido conociendo acá. El otro día estuve haciendo una lista de países, y ya van unos quince. Creo que sería un lindo recuerdo, y además un buen uso para mi 50mm 1.8D. Me llegó ayer, y lo estuve probando un rato. Les dejo una foto de ejemplo, de una de las niñas que está de intercambio, elegida al azar.
En el supermercado
Ayer fuimos a Ralphs y encontré Yan Yan. ¡Hace mucho que no veía algo así! No compré, pero compramos unas galletas belgas exquisitas y también una versión europea de Rigochoc, pero mucho mejor. Había un pasillo completo para los cafés. Mucha variedad, todos buenos y a buenos precios, y además tenían las cafeteras ahí mismo. En general tienen bastante variedad de todos los productos, y ninguno de baja calidad (es como el Jumbo, pero mejor).
También encontré un par de productos chilenos. Un envase chico de ciruelas cuesta como dos lucas. El resto de la fruta y verdura es de México, Ecuador y de aquí mesmito (California). Hay unas paltas ecuatorianas bastante chicas y tímidas, cuya etiqueta dice que es la mejor palta del mundo. Lo cierto es que una sola palta hass de Los Andes (o Calera, para hacer honor a jperez) es como dos o tres de la mejor palta del mundo. Pero mejor que la vendan en Chile no más, para que tengamos fruta buena y barata.











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