Recuerdos de un futuro pasado

Cuando la cosa no anda bien, la esperanza se alberga en pensamientos livianos y canónicos como “ya vendrán mejores días”. Se sienta uno en el sillón o da vueltas en la cama recordando los mejores días pasados, ésos que alimentan la ilusión de que la felicidad y la despreocupación es posible. Incluso que no es tan difícil.

Hace unos años solía pasar tardes enteras sentado en una banca, conversando nimiedades con gente que iba y venía de clases y oficinas. Se sumaban algunos durante bloques horarios completos, aportando incongruencias a la sarta de leseras que entre tema y tema habían madurado y tomado las formas más diversas.

Cada cierto rato caminábamos un poco, ya fuera para acompañar a alguien a su sala, comprar un pan en el quiosco o atestiguar de cerca las salidas de clases masivas, evento periódico mas siempre singular donde el ejercicio consistía en fijar la mirada en una persona a la vez, disfrutando de su belleza y fantaseando en un sano sentido (todavía había [algo de] inocencia), riendo y discutiendo bizantinamente sobre la ganadora de turno.

A alguna hora decente para el almuerzo decidíamos almorzar, o sea, en algún momento entre el mediodía y las cinco de la tarde. Con el mismo azar (noten la sutileza) resolvíamos entrar a clases, y a veces qué libros tomar de la biblioteca (¿alguien dijo método práctico para aprender chino bajo el estándar de 1965?).

Las preocupaciones más grandes eran el llenado de la micro y tener el estómago no lleno, pero satisfecho. Ocasionalmente había tareas y pruebas, ceremonias a las que se asistía con la frente en alto y un dejo de altivez, y de las que se salía con la frente en alto (debido al orgullo) y un dejo de autodecepción (debido al resultado). Como de todas maneras a los veinte minutos de terminada la prueba todas las respuestas habían sido debidamente conversadas, la conciencia volvía a la tranquilidad habitual, no la de “he estudiado harto pero no lo pude hacer”, sino la excusa tirada a mediocre de “si me fue así no habiendo estudiado, me hubiera ido super bien si al menos tuviera la materia”.

¡Si al menos tuviera la materia…! Bueno, esa excusa persiste en el tiempo, así que no profundizaré.

Dan ganas de repetir esas instancias. Tal vez perdiendo menos tiempo, tal vez con menos frecuencia, pero con esa misma sensación de abstracción, el mismo placer de ver la gente pasar quedándose uno detenido. Los mismos completos con bebida a media tarde.

10 comments ↓

#1 Alvaro on 10.30.07 at 22:25

Debo decir con orgullo que eventualmente estudié profundamente y que todavía me acuerdo del ideograma, la pronunciación y la transliteración de una (una!) palabra en chino. Además de algunos números, claro.

#2 Victor on 10.30.07 at 22:38

Jajajaja se me vienen a la mente innumerables escenas de esos abandonos masivos de clases :D y en general de esas tardes de universi-ocio que tanto se disfrutaron.

Los tiempos cambian, pero la memoria se mantiene intacta.

Por cierto… una mencion honrosa a todas esas acaloradas discusiones que se terminaban perdiendo por abandono :P

Saludos

#3 Jano on 10.30.07 at 22:44

Jajajajaja, muy cierto!!! Discusiones acaloradas que estando en su momento más difícil acababan en un “vamo’a comer? - vamo’a comer!” que dejaban perplejo al público presente y sobre todo a los paseantes. Gracias por aportar a los recuerdos!

#4 Dino el tipógrafo on 10.30.07 at 22:44

No dejo de lado felicitaros por el bello diseño, muy a la moda por cierto, de vuestro blog. El presente es un tema no menos que interesante, me recuerda ciertos periodos de tiempo en que la histología no interesaba lo suficiente… aunque ahí quedó todo, más que eso, o las largas conversaciones sobre Bach y Rutter con el profe de música, no recuerdo.

Saludos, suerte y azahares.

#5 Sheket on 10.30.07 at 23:48

Qué “pastoril”, por así decirlo, suena esa vida.
Me recuerda a mi momento de resignación antes de la I de Progra, en que me senté en el pasto junto a un árbol a tejer, ver la gente pasar y a las pelusitas de plátano oriental, que se veían tan bonitas.

Ahora hay comentarios, ya no hay tristeza.

#6 Gabriel on 10.31.07 at 02:43

Suena a una vida que, aunque está muy cercana a mi -soy un estudiante aún-, me parece lejana. Debe ser por lo de si “la cosa esta buena”, como dices.
De todas formas, últimamente me lo paso sentado en el sillón y dando vueltas en la cama. No es tan difícil estar ahí, en eso estamos de acuerdo. Lo difícil es esperar y aprender que “la ilusión de que la felicidad y la despreocupación es posible”, es nada más que eso, una ilusión, por muy buenos que sean los tiempos venideros.

#7 Carolinda on 10.31.07 at 11:34

Claro, y escribes todo eso y finalmente parece que le dejaras la decisión de revivir esas tardes al destino! somos todos unos inconsecuentes en distintos grados, solo que hay que darse cuenta de como nos autosaboteamos bien seguido :P

me gusto tu comentario :)
besito
Caro

#8 Cristian on 11.01.07 at 12:20

¡¡Qué recuerdos!! Ahora mismo me parecen tan lejanos que me pregunto que pasó en todos estos años, y parece que el tiempo pasa y no te das cuenta de lo que ha ocurrido.

Otros tiempos, es cierto, pero no tanto como “aquellos buenos días”, creo. Simplemente son otros días, con lindos recuerdos, pero no creo que sean para añorarlos. Es muy importante lograr “interiorizar” que esos “buenos tiempos” que uno espera que vengan van a tener un color completamente distinto, porque si no es así, ¿cuánto realmente has avanzado?

#9 Franco on 11.01.07 at 15:23

Bueno, saco las manos para escribir, ya eso no más.
Adios, fome la wea , fome.

Que estes bien, y salua po, (me dijo que te dijiera el pedro).

#10 Isa on 11.05.07 at 23:12

¬¬
¿A eso ibas a la u?

………………………………………..

Sí, igual se parece un poco a mis primeros años de universitaria… “un poco” no más xD

Dile a “Dino el Tipógrafo” que “período de tiempo” es un calco del inglés y que en español se dice “período” a secas. Un aporte que demuestra que ALGO he aprendido en estos años, ¿no? *cruza los dedos*

Leave a Comment