Aventuras libreras

Tras haber recibido hace unos días mi sueldo por lo que trabajé en enero, partí hoy rumbo al centro a vitrinear algunas librerías y realizar mi pequeño ritual pos-pago (de cualquier trabajo remunerado) consistente en la compra de un libro.

Caminé decidido en busca de LOM, tras haberme enterado hoy que esta tienda tiene en sus vitrinas la versión en español de Cultura Libre, libro en el que Lawrence Lessig muestra cómo los grandes poderes económicos detrás de los medios y distribuidores de contenidos usan la tecnología y las leyes actuales para limitar la creatividad y el acceso a la cultura.

Tras notar que la sucursal de Moneda estaba cerrada por inventario, y como no alcanzaría a llegar a tiempo al local de Concha y Toro, me dediqué a pasear por otras librerías céntricas. Comencé por la Inglesa en busca de la versión anglosajona del libro de Lessig, pero la suerte no me acompañaba. Tampoco estaba en la Contrapunto ni en la TXT!, aunque sólo un par de miradas a los estantes de esta última me detuvieron y amarraron al lugar.

Si una conclusión temprana pude sacar, es que resultó todo un descubrimiento para mí. Pegados sobre los plásticos que envuelven los ejemplares se hacían notar decenas y docenas de etiquetas cuyos numeritos iban entre $1.990 y $4.990. Los libros más de moda bordeaban los $7.990. Los más exclusivos superaban como con vergüenza las diez lucas. Un buen disco de jazz amenizaba el ambiente, invitaba a la lectura y abstraía del ruidoso paseo peatonal que se perdía tras la puerta.

Me gustó el disco. Podría haberlo vitrineado en la sección de música, pero por algún motivo no lo hice. Olvidé también preguntar por la película de Al Gore en la sección DVD, tal vez debido a la misma falta de costumbre de encontrar todo en un mismo lugar. ¡Qué ganas de haber conocido esta tienda antes!

Me hice de dos libros. Uno que conocía y quería hace tiempo y otro que me tincó en el momento y que costaba $2.990. Disfruté seleccionando futuras adquisiciones antes de pagar, y en la caja me aguardaba una última sorpresa en las imitaciones de Moleskine que tienen a la venta (dicho sea de paso, de un papel exquisito).

Finalmente partí a la Feria Chilena del Libro, a la caza de un esquivo manual de estilo que sólo he encontrado en internet. Fue un agrado cuando a cinco metros de la puerta me recibe un vendedor con quien habíamos conversado varias veces cuando solía ir a pasear por la sucursal de Nueva York con Alameda.

– Me trasladaron acá –comentó–. Cerraron el local y a mí me cambiaron acá.
– Cerraron… ¿cerraron por vacaciones o cerraron cerraron?
– Cerramos cerramos –respondió con un aire de nostalgia.

Así que cerraron cerraron. “Una de las librerías más grandes de Chile se ve forzada a cerrar una de sus sucursales”, pensaba mientras miraba libros al azar. Al lado mío una muchacha preguntaba el precio de un libro de historia del arte a un vendedor. “Cuarenta y dos mil nueve noventa”, respondía el empleado, tras lo cual la mujer agachaba la cabeza y cambiaba de pasillo en busca de mejor suerte.

Sin mucho ánimo ya de comprar (había encontrado algo medianamente cercano a lo que buscaba, por $29.000) me dispuse a partir. No había dado dos pasos cuando vi entre los inertes ejemplares de un estante el vivo color de la portada del libro que me había tincado en la TXT!, y que ahora estaba en mi mochila. La curiosidad fue grande, y lo pasé por el lector de precios antes de salir a la calle, hacia la micro.

$8.600 fue lo que leí. Recordé un antiguo tema tratado acá en el blog.

3 comments ↓

#1 Carito on 02.05.08 at 23:48

¿Cerraron cerraron? Mmm… Aún queda la Universitaria para hacer hora cuando voy a la U.
Quizás estaba mal ubicada, la tentación es grande cuando sabes que cruzando la calle los precios disminuyen ridículamente, o no tan ridícula si nos fijamos en la calidad, aunque la calidad puede ser la misma si lo mismo es lo que se lee, pero cambia cuando a tu libro le falta una página o algo similar; no hay como leer un libro de una buena edición. No es excusa la ubicación tampoco, aún sobreviven dos librerías “grandes” por la vereda sur.

Oh! Pero si llegó febrero, ¿aún existe la feria del libro usado? No recuerdo la U donde la hacen, pero el año pasado a esta altura estaba abierta. Lo había olvidado.
A veces es interesante leer un libro usado: encontrar notas en el margen de la página, ver fechas en que fueron adquiridos, nombres de antiguos dueños o encontrar boletas, papeles o recuerdos de otra época entre las hojas.
Tiene tanta gracia como un libro nuevo que sabes que te pertenece.

Y sigue creciendo la pila de libros en tu velador.
=P

#2 Jano on 02.06.08 at 10:39

Efectivamente, aunque los mudé del velador a la cajonera, porque ya no tenía espacio. La feria es en la U. Mayor, está abierto hasta bastante tarde.

#3 Las 4 sorpresas sobre los libros y el IVA « Quemarlasnaves.net on 02.06.08 at 17:30

[…] misma que nos lleva a pasear por las librerías como si fueran joyerías, mientras hojeamos un libro, miramos el precio y lo abandonamos, con el pensamiento de […]

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