Recetas para renovar energías

Una de las cosas que he “descubierto” en el último tiempo es lo agradable que puede ser lo cotidiano cuando se retoman viejas costumbres románticas. Sólo requiere una pequeña dosis de voluntad, y los resultados muestran que lo vale: lazos que se fortalecen, sonrisas, endorfina y tranquilidad, que se traducen en energías renovadas y buenos ánimos para enfrentar la monotonía de lo cotidiano.

Algunas recetas son:

  • Leer un buen par de novelas. En papel. Acostarse 20 minutos más temprano (o dormirse 20 más tarde) para dedicarle tiempo a ese libro que debe quedar en el velador. 1 capítulo por día, 2 o 3 si son más cortos. Si se cuenta con una tarde completa disponible, dedicarla al libro en un sillón junto a un vaso de agua.
  • Cocinar un plato habitual, de una manera no habitual. Cocinar con cariño, con tiempo, con la intención de que quede sabroso y la concentración necesaria para que así sea. Cenar luego a la luz de las velas, idealmente con algo de música suave de fondo. Si hay compañía, es recomendable que la conversación gire en torno a experiencias agradables compartidas, historias de infancia o el sabor de la comida. Se prefieren estos temas por sobre la actualidad política nacional o las noticias de la tele.
    Es importante que el plato no sea ostentoso ni caro, pues la sesión pierde eso que lo amarra al concepto de “cotidiano”. La idea es hacer de lo ordinario algo extraordinario, y no de lo extraordinario algo lejano y ocasional (y doloroso para el bolsillo).
  • Caminar por el San Cristóbal (o algún cerro o parque equivalente) un domingo en la mañana. La ciudad se ve distinta desde arriba, y es distinto también el aire que se respira. Ver pasar a gente haciendo deporte y a familias de la mano y riendo es una actividad que en algún momento te hará sonreír.
  • Salir del computador. Apágalo y camina por tu casa. Verás que efectivamente hay otras cosas que hacer, y si lo piensas un par de minutos verás también que no hay por qué ir a contarle a todo el mundo lo que haces. Lo mismo aplica para quienes se autoesclavizan con redes sociales y hacen de ellas centros de procrastinación (especialmente durante el trabajo). Sé que parece discurso de predicador de calle, pero hace 10 años podíamos vivir sin ellas, es cosa de hacer memoria y tratar de recordar qué hacíamos.

Los comentarios están abiertos para recibir las ideas de los estimados lectores, idealmente ya llevadas a la práctica - y por lo tanto, comprobadas.

5 comments ↓

#1 Sheket on 03.04.08 at 10:56

Coser. Tomar algún antiguo diseño que haya querido hacer y empezarlo, aunque sepa que no lo voy a terminar. O bien, tomar una tela bonita de las que tengo empolvándose y jugar con ella hasta que salga alguna buena idea. Si el diseño es simple y fácil, mejor aun: no hay frustración y queda la satisfacción de haber sumado una nueva prenda hecha por mí a mi closet.
Pero sobre todo, hacerlo por gusto.

#2 Cristian on 03.06.08 at 12:50

Escribir, hacer musica, hacer deporte. Lanzarse en aventuras que no habias hecho ayer. Convertir tu trabajo en algo no rutinario.

En definitiva, tener las ganas de hacer cosas y avanzar. Una vez que se tienen las ganas y la disposicion, el animo cambia y todo se ve muy distinto.

#3 Basti on 04.09.08 at 23:47

Vengo del San Cristóbal y el aire está bien malo … los domingos en la mañana es rico ir … ( abrigado )

#4 Jano on 04.10.08 at 08:58

Los mamones van abrigados no más.

#5 Alfredo Medina on 06.04.08 at 14:22

Una de las cosas mas exquisitas .. si sobre todo lo haces con tu pareja … es el cine de “última función” .. ver una buena película … excelente esa dislocación de la realidad temporal que se te produce … cuando vas saliendo de la sala … y afuera ha pasado todo .. ha transcurrido la última parte del día pero a ti no te importa … estuviste sumergido en “otra” realidad .. la ciudad tiene otro ritmo .. la mayoría en sus casas … y puedes caminar sin comentar casi de la película .. impactado emocionalmente aún por esa “otra” realidad ….
me pasó con “La Lista de Schindler” … “Hombre mirando al Sudeste” y alguna otra …. lo malo … hoy
no puedes caminar casi … te “cuelgan” antes de una cuadra.

Hay que buscar alternativas …

Alfredo Medina.

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