No, definitivamente no encontraré descanso acá.
A las campanas y a los helicópteros (ver post anterior) se suman ahora los milicos soldaditos, que pidieron prestado el templo —que tiene un patio re grande— para llevar sus cañones y sus rifles y disparar al aire jugando a la Batalla de Maipú. La idea es que mañana van a hacer una presentación y se repite el cuento.
Así, después de una curiosa semana, la noche de viernes me recibe con un simpático ambiente de batalla, y mi casa entre mi gata toda asustada por los cañonazos, el perro escondido que ni siquiera quiere salir a comer y los vidrios temblando con cada disparo.
Totalmente anti estrés. Y me quedan 120 pruebas por revisar.
#1 by Carito on 26/Abr/2008
En ese patio hacía educación física, o hacía que hacía o me obligaban a hacer.
Rico ambiente. Vieras cómo te envidio…
#2 by Victor on 26/Abr/2008
Es que a ti no mas se te ocurre quedarte en la casa para descansar. Eso no es posible.
Saludos
#3 by Nicolás on 26/Abr/2008
comentario de victor x 2.
Ni la casa más tranquila es buena para descanzar.
#4 by Nicolás on 26/Abr/2008
“descanzar” xD
#5 by Jano on 26/Abr/2008
Notable.
La casa debería ser para descansar, ¿o no?
#6 by Cristian on 27/Abr/2008
@Jano: Sólo en casos especiales.