¡Se acumuló! 2

Pensamientos, comentarios y datos que se han acumulado durante la semana, a la espera de ser compartidos acá.

  • Qué agradable es recibir una prueba con mejor nota de lo que uno esperaba. Después de todo, que la mayoría de los compañeros tengan la msima respuesta no significa que ellos la tengan buena.
  • Qué entretenida es la física (básica) cuando uno ya tiene cálculo encima. Nunca me hizo mucho sentido tratar de “definir” cosas usando operaciones que la gente nunca ha visto en su vida, y encima esperar que entiendan cómo se comportan.
  • En Facebook encontré a mi primera polola, con quien no hablaba desde hace más de cuatro años, y nos pusimos un poco al día sobre nuestras vidas y familias.
  • Mi mamá ganó dos entradas para ir al teatro de la Chile, y fui con ella ayer. Me encontré con un ex-compañero de colegio de un compañero de la U, que además es ayudante de mis compañeros en un ramo que yo no tomé. Conversamos brevemente de las idas al teatro, la suerte y la convalidación de ramos. Y me aprendí su nombre, que solía olvidar.
  • Quería pasar al supermercado del mall centro comercial, pero recordé que es 31, y pasé a uno más chico para evitar el embotellamiento humano. Subió el yoghurt Yoplait, pero igual me compré uno.
  • Mi ex (qué fuerte suena, me carga esa palabra) se encontró en la calle con mi mamá. ¿Me habrán pelado?
  • Hoy hice tutoría (ayudantía personalizada) para recuperar dos sesiones perdidas, una de ellas por culpa del feriado.
  • CakePHP es la leche.
  • Cuando Kurt Gödel rindió una prueba para obtener la ciudadanía en Estados Unidos, le preguntaron si la constitución permitiría un régimen dictatorial como el de Alemania. Gödel, que estudiando el documento había descubierto que era inconsistente, comenzó a explicar su descubrimiento. Por suerte para él, el juez entendió con quién estaba tratando, interrumpió y la historia terminó bien. El dato Rossa: los testigos de Gödel eran Einstein y Morgenstern. ¿Se habrá sentido intimidado su señoría?

Momento Zen de ayer 7

Escuchar a un cuico decir “los weones eran unos cuicos culiaos…”.

No-ta-ble.

El regalo del director 2

El viernes fui a ver un concierto “de película” que había en el teatro de la Chile, con una compañera de la U (Sheket) que me había dado el dato. Ella, fanática de El Señor de los Anillos; yo, aficionado a la música de cine.

Comenzó con un arreglo de la música de Howard Shore (Filadelfia, Los Infiltrados) para El Señor de los Anillos. Principalmente temas de la primera película de la serie, aunque se incluyó un fragmento de la introducción a la tercera película (El Retorno del Rey). Aunque estuvo notable, eché de menos algunos pasajes, en especial la música de Rohan y la de Frodo y Sam en el Monte del Destino.

Tras una brevísima salida del director (que duró unos tres segundos) vino la música de Gladiador, de Hans Zimmer (El Rey León, El último Samurai, El código Da Vinci). Por tratarse de una de mis partituras favoritas, tenía elevadas expectativas para esta parte, y lamentablemente no fueron satisfechas. Esto porque me hubiera gustado escuchar el eterno crescendo de La Batalla, parte inicial de la película, con su clímax fuerte y largo y las cuerdas expresivas que le siguen, pero que sólo formó parte del arreglo como una anécdota rápida y pasajera.

Una nueva ausencia de pocos segundos y Jeff Manookian volvía para dirigir varios temas de Wojcieck Kilar (Salsa (1988), El Pianista (lo que no es de Chopin)) para Drácula. No conocía esta música, pero me gustó mucho, sobre todo el apoteósico final que incluyó a la camerata vocal de la Universidad de Chile.

El intermedio aburrió o confundió a las tres pokemonas adolescentes que estaban frente a nosotros, y se llevó sus cuchicheos del teatro.

La segunda parte comenzó con el estreno de Nexus, una obra de Manookian compuesta “al estilo de la música de cine”, y ciertamente estuvo a la altura. Una introducción que hizo sudar al percusionista de los timbales nos introdujo en su mundo de fantasía, donde tranquilos pasajes dignos de Tara (Lo que el viento se llevó) se conjugaban con pianos que a ratos daban la idea de Robotech (Confrontation, para los que tienen el disco Perfect Soundtrack, o este video, justo al minuto). Como ejercicio para estudiantes de cine hubiera estado complicado: idee una trama escuchando la música.

La Guerra de las Galaxias se hizo presente al final. La partitura para esta película dio su tercer premio Oscar a John Williams (Tiburón, La lista de Schindler, E.T., Jurassic Park), y se nos presentó una selección de temas de la primera y segunda películas (Una nueva esperanza y El Imperio contraataca).

Sin duda la Marcha Imperial (también conocida como “el tema de Darth Vader“) es la favorita de la fanaticada. Cuando escuché que comenzaba recordé las mil y una veces que le he dado play en mi reproductor, y fue éxtasis desde el principio.

Como además me la sé de memoria, apenas terminó aplaudí tan fuerte como pude. De hecho, fue tan pronto que mi compañera de asiento casi tuvo que poner cara de “yo no vengo con este loco”. Por suerte (para ella, o para ambos) el público no tardó en adherir a la ovación.

Todavía vendrían más temas, pero fue al final, en el último saludo, cuando los aplausos exigían “otra” inconfundiblemente, que el director nos sorprendió. A una señal de su mano los instrumentos estaban prestos nuevamente, y empezaba la Marcha Imperial. Fantástico.

Pueden decir que soñar es gratis, pero siento que esa repetición estuvo dedicada a ese espectador de allá arriba, de la última fila de asientos. Ése que aplaudió hasta enrojecer sus palmas en agradecimiento, y que lo volvió a hacer la segunda vez. Nunca es malo salir de un concierto con un regalo del director.

Feriado sorpresa 1

El martes en la tarde-noche dejé todo listo en la oficina. El cuaderno posicionado de manera tal de llegar y abrirlo al día siguiente, y seguir trabajando. Los apuntes a un lado, la botella con agua más allá.

Salí de la oficina y caminé hacia el metro. Mientras subía por la escalera hacia el andén, una tipa le comenta a la amiga algo sobre qué vai a hacer pal feriado.

¡Paf! Golpe en la cara. Mala manera de recordar que al día siguiente era espezial (harto fome en realidad, pues tenía ganas de rabajar). Menos mal que me llevé un par de libros para la casa.

Lo bueno: un choque en alguna parte de mi querida comuna cortó la luz por un par de horas a media tarde, así que aproveché de leer a la luz de las velas en candelabro antiguo, acompañado por la música intermitente de gotas en el techo.

¿Se cierra? 12

Estoy pensando cerrar el blog. Tendría más tiempo y una preocupación menos, pero quiero saber antes qué dice la gallada, o en su defecto, qué dice el comentarista de urgencia (Nicolás), quien varias veces ha salido con alguna huevada picardía cuando nadie más se atreve.

Perdedor, ahora por vox populi 2

Terminó el famoso concurso de blogs de la UC, y en la categoría Vida Universitaria (única en la que quedé) ganó Generación 2006, posiblemente gracias a los cuatrocientos we votos gratis que deben haber salido del alumnado ingenieril de tercero (sin contar otras generaciones).

A propósito, el ganador del premio especial al mejor blog personal obtuvo un puntaje sorprendentemente (¿sospechosamente?) bajo.

Ok, no gané. Claro, si ni siquiera me dejaron entrar a la categoría, pero ¿no podrían haber elegido un blog con un nombre más decente? “My Life” suena a tarea de inglés para sexto básico:

My Life

I live in Chile. I have a dog. My mother is beautiful, my father loves football. I like English and Smeagol loves to catch a juicy fish.

Cristiancito: lee.

De puño y letra III 2

De la misma navidad que antes. Linda estuvo.

Una vez más tengo ganas de llorar. Recuerdos que van y vienen.

(…)

Recibo un único regalo de navidad. Triste, frío, sin envolver. Más ganas de llorar. Comienza el lagrimeo, la incomodidad ocular, el abrir y cerrar breve de los ojos que se acompañan con una tragada de saliva que nubla la mirada y ahora escribo por inercia. Quiero ver a mis amigos y llorarles a ellos, decirles que los quiero. Es el único regalo que me siento capaz de darles; lo único capaz de regalar un egoísta como yo, aunque el cariño sea sincero.

Todo esto más frío me da. Y lágrimas.

Abrir / Cerrar

Recomiendo

Pensando

Saber qué poner en un lugar como este es un problema no trivial.